Lignac es un apellido originario de Burdeos, de una familia de vignerons. Fernando García Meschio lo trajo desde Trelew hasta San Rafael, donde decidió afincarse para darle una mejor calidad de vida a su familia. En 2003 plantó los primeros viñedos en Colonia Bombal y Tabanera, en la finca que llamó Hia Guiam Ye, “para los hijos” en lengua huarpe.
Los primeros años fueron de ensayo, error y aprendizaje. En 2013 se sumó el enólogo sanrafaelino Damián Alarcón. No fue una decisión comercial: fue el encuentro de dos hombres convencidos de que el vino no se fabrica, se acompaña.
Hoy, las familias García Lignac y Alarcón comparten una tarea comunitaria: escuchar la naturaleza, respetarla y acompañarla para que se exprese a sí misma en la copa. Por eso cada añada es distinta. El hilo conductor de nuestros vinos no es la uniformidad, sino la coherencia y la fidelidad al terruño de San Rafael.
Somos Vignerons, eso implica el ser agricultor, artesano y artista. Es cultivar la vid y elaborar su uva con el alma, para dejar un legado: un testimonio del terruño que trascienda en el tiempo.
Nuestro razonamiento nace desde la premisa de la mínima intervención, ese acompañamiento inteligente del vino desde su nacimiento, respetando la potencialidad de la uva según su lugar natural de procedencia.